domingo, 16 de noviembre de 2008

"El arte de amar", Ovidio 8 d. C.



Si, por ventura, entre vosotros hubiera
quien ignorase al arte de amar, que me lea
que se instruya y que ame.


He aquí que recibe a los dos enamorados el lecho confidente de sus cuitas. Musa, no abras la puerta cerrada del dormitorio. Sin tu ayuda las palabras elocuentes brotarán espontáneas de los labios; allí las manos no permanecerán ociosas y los dedos sabrán deslizarse por las partes donde el amor templa cultamente sus flechas. Así en otros días lo hizo con Andrómaca el valeroso Héctor, cuyo esfuerzo no brillaba sólo en los combates, y así el gran Aquiles con su cautiva de Lirneso, cuando cansado de combatir se retiraba a descansar en el lecho voluptuoso.
Tú, Briseida, permitías que te tocasen aquellas manos que aun estaban empapadas con la sangre de los frigios. ¿Acaso no fue esto mismo lo que más te soliviantaba, viendo orgullosa cómo acariciaba tu cuerpo su diestra vencedora? Créeme, no te afanes por llegar al término de la dicha; demóralo insensiblemente, y la alcanzarás completa. Si das en aquel sitio más sensible de la mujer, que un necio pudor no te detenga la mano; entonces observarás cómo sus ojos despiden una luz temblorosa, semejante al rayo del sol que se refleja en las aguas cristalinas; luego vendrán las quejas, los dulcísimos murmullos, los tiernos gemidos y las palabras adecuadas a la situación; pero ni te la dejes atrás desplegando todas las velas, ni permitas que ella se te adelante. Penetrad juntos en el puerto. El colmo del placer se goza cuando dos amantes sucumben al mismo tiempo. Esta es la regla que te prescribo, si puedes disponer de espacio y el temor no te obliga a apresurar tus hurtos placenteros; mas si en la tardanza se oculta el peligro, conviene bogar a todo remo y hundir el acicate en los ijares del corcel.
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Cada cual se conozca bien a sí misma y preste a su cuerpo diversas actitudes: no favorece a todas la misma postura. La que sea de lindo rostro, yazga en posición supina, y la que tenga hermosa la espalda, ofrézcala a los ojos del amante. Milanión cargaba sobre sus hombros. las piernas de Atalanta: si las tuyas son tan bellas, lúcelas del mismo modo.
La mujer diminuta cabalgue sobre los hombros de su amigo. Andrómaca, que era de larga estatura, nunca se puso sobre los de su esposo Héctor. La que tenga el talle largo, oprima con las rodillas el tálamo y deje caer un poco la cabeza; si sus músculos incitan con la frescura juvenil y sus pechos carecen de máculas, que el amante en pie la vea ligeramente inclinada en el lecho. No te sonroje soltar, como una Bacante de Tesalia, los cabellos y dejarlos flotar sobre los hombros, y si Lucina señaló tu vientre con las arrugas, pelea como el ágil partho, volviendo las espaldas. Venus se huelga de cien maneras distintas; la más fácil y de menos trabajo es acostarse tendida a medias sobre el costado derecho.

3 comentarios:

Catulo dijo...

Vivamos, Lesbia mía, y amémonos
y las habladurías de los viejos más severos
nos importen todas un bledo.
El sol puede ponerse y salir;
tan pronto como se nos haya muerto esta breve luz,
tenemos que dormir una noche eterna.
Dame mil besos y luego ciento,
después otros mil, luego de nuevo cien,
después otros mil todavía, luego cien.
Después, cuando nos hayamos dado muchos miles,
los embrollaremos para no saberlos
y para que ningún malvado pueda aojarnos
cuando sepa que fueron tantos nuestros besos.

(Catulo, Carmen 5)

Sergio dijo...

muy ilustrativo,pero el dia que amas no necesitas mas que la inspiración te arrastre. Di adios a los ecrúpulos, di adios a los placeres vanales, estarás ante el único e irreductible sentimiento que puede hacerte llegar al cielo antes de muerto, porque nada es comparable, dejate llevar, nuca lo olvidaras,nada volverá a ser igual.

luis dijo...

Es un fragmento muy evocador, no todos y todas somos iguales, pero si sé que todos y todas podemos sentirnos amados/as. El método importa, amar es un sentimiento, una pasión, es también una obra, un arte. Como en todo, la ignorancia es atrevida, la acción de amar también requiere su conocimiento, su estudio, incluso aplicar un método científico de ensayo y error. Alguien podría pensar que de esta manera se perdería el origen sustancial del amor, pero yo me pregunto, ¿quien no sería capaz de hacer lo imposible, lo inalcanzable, por hacer sentir a su amado/a la persona mas especial del mundo?